Título: La ciudad y la ciudad
Autoría: China Miéville
Editorial: Nova - Penguin Random House
Páginas: 400
ISBN: 9788417347116
La ciudad y la ciudad comienza con el descubrimiento del cadáver de una chica. El cuerpo lo encuentran en la ciudad de Beszel aunque, y aquí llega la primera sorpresa, parece que en realidad procede de Ul Qoma, otra ciudad paralela que convive con Beszel ocupando el mismo espacio físico. Es la definición de este escenario lo que hace que el libro sea fascinante, ya que los verdaderos protagonistas de la novela son las ciudades más que los personajes. Y es que ambas ciudades comparten algunos espacios, lo que equivale a decir que están en el mismo sitio las dos al mismo tiempo, aunque conviven en dimensiones diferentes. Y al decir que comparten espacios no me refiero solo a que dichos espacios sean contiguos sino en muchos casos son coincidentes o están entrelazados, lo que en el libro se define con este acertado neologismo: topordinariamente coincidentes.
Los habitantes de una ciudad a veces “se cruzan” con los habitantes de la otra, pero en esos casos tienen expresamente prohibido establecer cualquier tipo de contacto, y la ley los obliga a ignorarse, lo que entre ellos denominan “desver” y “desoír”. Para diferenciarse aún más, cada ciudad tiene sus propias leyes, su propio idioma, y las costumbres, maneras de vestir, o incluso la arquitectura de los edificios son radicalmente diferentes. La prohibición de establecer contacto entre los habitantes de las dos ciudades genera un conflicto de partida debido a que la chica asesinada que ha aparecido en Beszel, en realidad ha sido asesinada en Ul Qoma, lo que significa que alguien la ha llevado intencionadamente de una ciudad a la otra. Exponerse a semejante acción es correr el riesgo de caer en manos de La Brecha, una especie de policía fronteriza que interviene cuando detecta que las fronteras entre ambas ciudades están siendo violadas y, por tanto, todas sus leyes transgredidas. Caer en manos de la Brecha implica ser detenido y desaparecer.

"Sentí que la vista se liberaba como la sacudida de un plano de Hitchcock, alguna artimaña con la grúa y la profundidad de campo de forma que la calle se estiró y cambió el enfoque. Todo cuanto había estado desviendo saltó de repente al primer plano.
Me llegaron el olor y el sonido: los gritos de Beszel; el sonido de los relojes de las torres; el traqueteo del viejo metal y la percusión de los tranvías; el olor de las chimeneas; los viejos aromas; llegaron todos como en una marea, con las especias y los gritos en ilitano de Ul Qoma, el martilleo de un helicóptero de la militsya, el rugido de los coches alemanes. Los colores de la luz de Ul Qoma y de las mercancías de plástico de las vitrinas ya no difuminaban el ocre y la piedra de su ciudad vecina, de mi hogar"
Definitivamente no es la primera vez que leo al autor, de hecho con esta lectura completo casi toda su obra leída. Pero, cuando uno dice que ya nada puede sorprenderlo, China Mieville lo ha vuelto a conseguir en esta magnífica novela de La ciudad y la ciudad. Hay ciertos autores de género que, en cierta medida, trascienden esa clasificación y se convierten simplemente en autores, en creadores, en artistas, independientemente de que lo que escriban sea novela negra, de fantasía, o de ciencia ficción. En el caso de Miéville, no solo domina el terreno de la ciencia ficción, sino que, a mi entender, innova como pocos lo han hecho creando tramas sumamente originales en las que elementos abstractos como el lenguaje o la comunicación forman una parte fundamental del argumento, casi como un personaje.
La ciudad y la ciudad es una extraña simbiosis entre novela negra y ciencia-ficción, todo ello aderezado con notables elementos kafkianos.
Si tengo que definir la obra dentro de una idea, diría que es un policial muy oscuro con una carga de discusión sociocultural impresionante, en un contexto opresivo y surrealista.
Una obra donde se centra la discusión de la adaptación cultural del ser humano con interrogantes como: ¿hasta qué punto dejamos de ver con tal de no comprometernos?¿A qué nivel podemos llegar a ignorar las palabras para que nos susurra constantemente la denuncia social y la deuda hacia nosotros mismos, con tal de sobrevivir un día más?.
Este libro, definitivamente, explora los grises mas grises del humano social, y nos genera una trama tan gris como cada uno de sus componentes.
Cualquier lector experimentado de la ciencia ficción podrá decir, estando de acuerdo con la mayoría de los lectores que discutí la obra, que China abusa del "deus ex machina" para conjurar los cabos sueltos en ideas concretas y cerradas, pero tampoco estoy demasiado en desacuerdo con la utilización de esta figura retórica (por así decirlo, no me linchen ya se que no es una figura retórica sino un recurso estructural o de diagrama, pero queda linda la palabra figura retórica, ¿o no?) porque creo que lo hace desde un punto de vista de querer sorprender y generar un plot más llamativo.
Una obra super recomendada por su interesantísima carga de denuncia social, que permeabiliza los silencios y nos vuelve, inevitablemente, partícipes de una discusión más que tangible:
Somos seres de consecuencias, pero también somos nuestra propia causa.
(Las imágenes agregadas a la reseña provienen de la adaptación que hizo BBC en una serie con críticas de todo tipo, pronto cuando tenga acceso a verla les comentaré a mi criterio que tan bien adaptada esta la obra).
Puntuación
Espero que se animen a leer este librazo que me voló la cabeza y se posicionó en las mejores lecturas del año.
No puedo calificarla con menos, me es imposible y no tiene nada que ver con mi amor a China Miéville.
¡Gracias a la editorial por el ejemplar!
¿Leyeron este libro o alguno del autor?
Abrazo y muchas gracias por estar por aquí leyéndome.
Alvaro.-
Hola!
ResponderBorrarNo conocía este libro y no descarto leerlo en un futuro.
Gracias por la reseña.
Besitos :)
Fa, ni idea tenía de esta novela y parece una premisa FASCINANTE. Sin duda queda en mi lista de lecturas. Gracias por reseñarlo!
ResponderBorrarUn besote :)